Se dice que en diciembre todo puede suceder, que es un mes en el que las esperanzas renacen, en el que esperamos que Papa Noel haga realidad nuestros deseos, en el que se vive ese mágico ambiente navideño que no podemos evitar, es un mes definitivamente especial, como lo es la persona a la que va dedicado este ultimo posteo.
La volví a ver hace alguno días después de mucho tiempo y para hacerle honor a la verdad moría por hablarle, hace tanto tiempo que no cruzo palabra alguna con ella, hace tanto tiempo que no veía su sonrisa, tanto tiempo que no se nada de ella pero como era de esperarse nos volvimos a encontrar en diciembre.
Nos alejamos buen tiempo atrás por esas cuestiones rutinarias a la que la vida nos somete y de las que no podemos escapar tan fácilmente; los 200 cursos de la universidad, el francés, ingles, alemán, tailandés,etc., el trabajo tampoco era cuestión de juego, y obviamente "el enamorado"que nunca falta, es por eso y muchas otros motivos mas que nunca se presento la oportunidad de un reencuentro y creo que por mi parte, tampoco propicié las condiciones para que se diera uno, pues todo había cambiado entre nosotros, por lo menos eso era lo que percibía en cada esporádica conversa a través de alguna ruidosa ventana del Messenger, o la falta de llamadas en fechas claves, y peor aun no mas esperados "inesperados" encuentros en diciembre, yo ya no brillaba mas en su cielo.
“Estuvimos” hace aproximadamente 10 años atrás, cuando aun vestíamos los uniformes de nuestros respectivos colegios, cuando la enamorada era el jueguito del amor. ¿Muy jóvenes para esos cuentos? Quizás. ¿Niños? a lo mejor. ¿Nos faltaba vivir? Cierto. Como también es cierto que estuvimos muy poco tiempo, sin embargo; no fue el tiempo lo mas importante sino el hito que ella marco en mi vida desde que la conocí. Y es que no solo hubo ese feeling que solemos tener o sentir cuando conocemos a alguna persona que nos agrada o mas aun nos gusta, estoy completamente seguro que fue mas que soló un gusto y es mas que una simple amistad creo ciegamente que estábamos predestinados a conocernos, a “estar”, a terminar (por motivos exógenos), a seguir siendo amigos, a alejarnos y a volvernos a encontrar el sábado que acaba de pasar.
Aquel día, ese sabado, musica, bullicio, gente por aqui y por alla pero entre toda la multitud mi mirada siemrpe encontraba el camino para de vez en cuando arle un vistazo; ahí estaba ella conversando, sonriendo, ignorándome, la veía pasar frente a mi y yo mordiéndome los labios para así impedirme a mi mismo pronunciar palabra alguna con la cual pueda atraer su atención.
-Si ella no me quiere hablar, tampoco debe querer que le hable- pensé.
Hasta que llego el momento en el que cruzamos algunas ásperas palabras en la cocina de Renato (uno de mis 2 mejores amigos y dueño de casa), no quiero entrar en aburridos detalles de aquella corta pero tensa conversación, solo terminare con sus últimas palabras: ¡Que atorrante eres!
Ciertamente era un atorrante; ¿Cómo podía no hablarle si por dentro me mataban las ganas de abrazarla, decirle al oído que la había extrañado chorros y que odiaba esa situación? Tenia razón era un atorrante pero aun así no le hable.
No la volví a ver durante algunas horas, mientras algunos iban y otros llegaban, pensé que se había ido sin haberse despedido de mi, cuando de pronto una mano toco mi hombro y una voz familiar (un poco chillona) me pregunta : ¿Qué es lo q te pasa? Miles de cosas pasaron por mi cabeza, miles de cosas estuvieron a punto de salir pero solo atiné a un falso: ¿Perdón?
Conversamos durante muchos minutos encontramos el origen y la solución al problema, nos reclamamos las no llamadas en los 13’s, las agendas de Garfield (edición española) faltantes durante tanto tiempo, las llamadas con el pensamiento, que por cierto no funcionan conmigo (te pienso y te pienso pero nunca me llamaste), nos reclamamos las visitas nocturnas, las conversaciones sobre nada y sobre todo, los celos, las despedidas de media hora y los abrazos de una, lo extraño tanto.
Espero que mañana (cuando nos veamos) sea el día en que retomemos esa amistad que dejamos descansar para que recobre sus fuerzas, quiero regresar a Jimbe algun dia, quiero volver a brillar en tu cielo estrellado y que me encuentres en él por mi brillo, quiero que me ayudes a encontrar mi cielo y así poder ver tu brillo en él.
Pero sea como sea acuérdate que siempre a pesar del tiempo y el espacio; en el cielo y o en la tierra te voy a querer y te voy a extrañar y llegare donde sea si en algún momento me necesitas, tu solo piénsame y ahí estaré y no solo en diciembre, cuando tu quieras.
Te quiero mucho Liz.